jueves, 3 de noviembre de 2022

 

Las conejitas que no sabían respetar



Había una vez un conejo que se llamaba Serapio. Él vivía en lo más alto de una montaña con sus nietas Serafina y Séfora. Serapio era un conejo bueno y muy respetuoso con todos los animales de la montaña y por ello lo apreciaban mucho. Pero sus nietas eran diferentes: no sabían lo que era el respeto a los demás.

Serapio siempre pedía disculpas por lo que ellas hacían. Cada vez que ellas salían a pasear, Serafina se burlaba: 'Pero mira qué fea está esa oveja. Y mira la nariz del toro'. 'Sí, mira qué feos son', respondía Séfora delante de los otros animalitos. Y así se la pasaban molestando a los demás, todos los días.

Un día, cansado el abuelo de la mala conducta de sus nietas (que por más que les enseñaba, no se corregían), se le ocurrió algo para hacerlas entender y les dijo: 'Vamos a practicar un juego en el que cada una tendrá un cuaderno. En él escribiréis la palabra disculpas, cada vez que le faltéis el respeto a alguien. Ganará la que escriba menos esa palabra'.

'Está bien abuelo, juguemos', respondieron al mismo tiempo. Cuando Séfora le faltaba el respeto a alguien, Serafina le recordaba el juego y hacía que escribiera en su cuaderno la palabra disculpas (porque así Séfora tendría más palabras y perdería el juego).

De igual forma Séfora le recordaba a Serafina cuando le faltaba el respeto a alguien. Pasaron los días y hartas de escribir, las dos se pusieron a conversar: '¿No sería mejor que ya no le faltemos el respeto a la gente? Así ya no sería necesario pedir disculpas'.

Llegó el momento en que Serapio tuvo que felicitar a ambas porque ya no tenían quejas de los vecinos. Les pidió a las conejitas que borraran poco a poco todo lo escrito hasta que sus cuadernos quedaran como nuevos.

Las conejitas se sintieron muy tristes porque vieron que era imposible que las hojas del cuaderno quedaran como antes. Se lo contaron al abuelo y él les dijo: 'Del mismo modo queda el corazón de una persona a la que le faltamos el respeto. Queda marcado y por más que pidamos disculpas, las huellas no se borran por completo. Por eso debemos respetar a los demás así como nos gustaría que nos respeten a nosotros'.

COMPRENSIÓN LECTORA

1. Responde 'V' si la afirmación es verdadera y 'F' si es falsa.

- Serapio era el papá de Serafina y Séfora. (   )

- Las conejitas aprendieron que pedir disculpas lo soluciona todo y por ello no es importante aprender a respetar.(  )

- En este cuento se dice que solo debemos respetar a nuestros padres y maestros. (   )

- Finalmente, las conejitas se dan cuenta de que las heridas provocadas por las burlas no se llegan a borrar del todo.(  )

2. Describe a los personajes con adjetivos según lo que habéis leído en la historia.

- Serapio.

- Serafina y Séfora.

3. ¿Qué significa 'respetar a los demás'?

4. Recuerda alguna vez en la que sentiste que alguien te faltó el respeto (puede ser alguna vez en que alguien se burló de ti por algo). ¿Cómo te sentiste en ese momento?

5. Subraya las palabras que no conozcas del texto, búscalas en un diccionario e intenta utilizarlas cuando converses con tus papás y maestros.


ACTIVIDAD DE RELIGIÓN, NOVIEMBRE 3 DE 2022

 PROVERBIOS

CAPÍTULO 1

El principio de la sabiduría es el temor de Jehová — Si los pecadores te quieren tentar, no consientas — Los que escuchan la voz de la sabiduría habitarán con seguridad.

Los aproverbios de Salomón hijo de David, rey de Israel:

2Para conocer asabiduría y disciplina,para entender palabras de entendimiento,

3para recibir instrucción de prudencia,justicia, y juicio y equidad,

4para dar sagacidad a los ingenuos,y a los jóvenes inteligencia y cordura.

5Oirá el sabio y aumentará su saber;y el entendido adquirirá consejo

6para entender proverbios y declaraciones,las palabras de los sabios y sus enigmas.

7El principio de la asabiduría es el btemor de Jehová;los insensatos desprecian la sabiduría y la disciplina.

8Oye, hijo mío, la ainstrucción de tu padre,y no bdesprecies la enseñanza de tu madre,

9porque adorno de gracia serán para tu cabezay collares para tu cuello.

10Hijo mío, si los pecadores te quieren atentar,no bconsientas.

11Si dicen: Ven con nosotros,pongámonos al acecho para derramar sangre;aacechemos sin motivo al inocente;

12los tragaremos vivos como el aSeol,y enteros, como los que descienden a la bfosa;

13hallaremos toda clase de riquezas;llenaremos nuestras casas con el botín;

14echa tu suerte entre nosotros;hagamos una bolsa común.

15Hijo mío, no andes en camino con ellos;aparta tu pie de sus veredas,

16porque sus pies corren hacia el amal,y van presurosos a derramar sangre.

17Porque en vano se tiende la redante los ojos de toda ave;

18mas ellos a su propia sangre ponen acechanzas,y a sus almas tienden trampa.

19Tales son las sendas de todo el que es dado a la acodicia,la cual quita la vida de sus poseedores.

20La sabiduría clama en las calles;alza su voz en las plazas;

21clama en los principales lugares de reunión;a la entrada de las puertas de la ciudad pronuncia sus palabras.

22¿Hasta cuándo, oh ingenuos, amaréis la ingenuidad,y los burladores se deleitarán en hacer burla,y los insensatos aborrecerán el conocimiento?

23Volveos a mi reprensión;he aquí, yo aderramaré mi espíritu sobre vosotrosy os haré saber mis palabras.

24Porque he llamado, y ahabéis rehusado oír;extendí mi mano, y no hubo quien atendiera,

25sino que desechasteis todo aconsejo míoy mi breprensión no quisisteis;

26también yo me reiré en vuestra calamidad,y me burlaré cuando os venga lo que teméis,

27cuando venga como una destrucción lo que teméis,y vuestra calamidad llegue como un torbellino,cuando sobre vosotros vengan tribulación y angustia.

28Entonces me llamarán, y ano responderé;me buscarán de mañana y no me hallarán.

29Por cuanto aborrecieron la sabiduría,y no aescogieron el temor de Jehová,

30ni quisieron mi consejo,y menospreciaron toda reprensión mía,

31comerán, pues, del afruto de su camino,y se hastiarán de sus propias bartimañas.

32Porque el desvío de los ingenuos los matará,y la prosperidad de los necios los destruirá.

33Mas el que me escuchare habitará con seguridady vivirá tranquilo, sin temor del mal.